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Cartelera

La película más “Florida” de los últimos años es un sueño animado inspirado en Tampa Bay

Florida no siempre aparece en el cine desde un lugar íntimo o auténtico. Muchas veces se le retrata como un escenario exagerado, caótico o simplemente turístico. Sin embargo, “Boys Go to Jupiter”, la nueva película animada del director Julian Glander, rompe con ese molde y ofrece algo distinto: una carta de amor surrealista, honesta y profundamente personal a Tampa Bay y al condado de Hillsborough.

Inspirada en los recuerdos adolescentes de Glander, la película no busca una narrativa convencional. En su lugar, construye un universo animado que se siente como un sueño extraño pero familiar, lleno de detalles cotidianos, emociones crudas y humor inesperado.

Un retrato emocional de la adolescencia en Florida

Boys Go to Jupiter captura la sensación de crecer en Florida sin necesidad de clichés. Hay centros comerciales, calles anchas, calor constante y esa mezcla de aburrimiento, curiosidad y deseo de escapar que define muchas adolescencias suburbanas. Tampa Bay no es solo un fondo: es parte del estado emocional de la historia.

La animación, con un estilo deliberadamente simple y poco pulido, refuerza esa sensación de memoria imperfecta. Todo parece visto a través del lente de la nostalgia, donde lo real y lo absurdo conviven sin esfuerzo.

Humor, ternura y rareza bien equilibrados

Uno de los mayores aciertos de la película es su tono. Es divertida, pero nunca forzada. Es rara, pero siempre sincera. El humor surge de situaciones incómodas, silencios largos y pensamientos internos que muchos reconocerán. Al mismo tiempo, hay una ternura constante que evita que la historia se vuelva cínica.

Glander logra algo poco común: hacer una película animada que se siente profundamente humana, incluso cuando sus personajes y escenarios parecen sacados de un sueño extraño.

Tampa Bay como inspiración creativa

Para quienes conocen Tampa Bay y Hillsborough County, la película tiene un valor especial. No intenta idealizar la zona, pero tampoco burlarse de ella. La presenta como lo que es para muchos jóvenes: un lugar que marca, que forma identidad, y que deja huellas emocionales difíciles de explicar.

En ese sentido, Boys Go to Jupiter se posiciona como una de las representaciones más honestas y creativas de Florida en años recientes.

Una película que se siente, más que se explica

Más que una historia tradicional, esta película es una experiencia. No todo se entiende de inmediato, y no todo necesita explicación. Su fuerza está en cómo transmite sensaciones: crecer, sentirse fuera de lugar, recordar quién fuiste y cómo ese lugar —Florida, Tampa Bay— influyó en ello.

Boys Go to Jupiter no solo es una de las películas más “Florida” de los últimos años. Es también una prueba de que la animación independiente puede ser íntima, emocional y profundamente local, sin dejar de ser universal.

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